Semana 5

 

¿Por qué pregunto por qué?

Un miércoles más, un miércoles menos, en donde me levanto a eso de las 8 am con la expectativa de un buen día en medio de tanto estrés, pero y yo misma me preguntaba… ¿Por qué?, y esa es una pregunta realmente repetitiva en mí. Constantemente estoy preguntándome el porqué de las cosas que suceden en mi vida, tratando así de hallar una explicación que se convierta en ese rayo de luz que ilumine los muchos abismos en los que suelo caer y quedarme estancada, pero a veces el solo hecho de encontrar una respuesta para definir esos abismos no es suficiente para arreglar mi vida y hacerla menos infeliz, lo cual, me obliga a adentrar un poco más en lo que realmente estoy sintiendo. Para volver a lo que fue mi miércoles, descubrí que el estrés que sentía era proveniente de la famosa “semana de parciales”, a parte de los problemas con los que ya cargaba, pero como lo dije antes, no era suficiente solo preguntarme porqué sentía estrés, entonces fue ahí donde automáticamente mi cerebro empezó a aplicarme un metamodelo a mí misma diciéndome:

- ¿Y qué es lo que te genera tanto estrés? ¿De qué forma un parcial puede generar tanta tensión en ti? ¿Es realmente válida la razón por la que te estás amargando?




Y después de hacer todo un análisis, inconscientemente, me sentí por un momento intimidada con esas preguntas y me di cuenta que estaba perdiendo el tiempo en un estrés pasajero, así que me dispuse a ir a la universidad con la mejor cara que tuviera. Luego de unas largas clases virtuales llegamos a la que es el motivo de este blog, pero hoy, no me dedicaré a escribir que tal estuvo la clase o a hacer un tipo de descripción y resumen sobre lo que tratamos. Hoy quiero escribir acerca de lo que pasaba por mi cabeza a medida que escuchaba a Juan Sebastián hablar sobre el tema de la clase, mientras nos explicaba el término ya dicho antes “metamodelo”. Él nos decía que el metamodelo es una clase de orientación para el lenguaje verbal, que funciona como una forma eficaz de sacar el lado implícito en una conversación con otra persona, sin mencionar la pregunta ¿Por qué?, para así crear en la otra persona un pensamiento crítico y cierta intimidación, y en ese momento yo pensaba en la importancia de ese pensamiento crítico.

Muchas veces puedo llegar a vivir la vida de una manera acelerada, y creo que eso se debe a la sociedad actual en la que vivo, no solo una sociedad consumista, también, una en la que queremos todo fácil y al instante. Hay cosas que en los últimos dos años me han enseñado a no dejar las cosas para el final, por el contrario, hacerlas lo más pronto que pueda, y una de esas cosas ha sido la muerte de mi papá, de la cual aprendí la gran lección de no dejar para mañana lo que puedo hacer ahora, solo que a veces eso se me convierte en una prisa que no puedo detener, y obvio, aplicaciones como Tiktok o los Reels de Instagram no es que ayuden mucho a detenernos un poco, porque son aplicaciones con videos que duran menos de 1 minuto diseñados para que mucha información llegue a nosotros en el menor tiempo posible. Entonces, nuestro lenguaje verbal se ha visto afectado porque ni siquiera nos detenemos a escuchar a profundidad lo que otra persona nos dice, solo “oímos”, superficialmente, y a medida que Cobos nos explicaba el metamodelo y las formas en las que hablamos, yo pensaba en lo poco que practico el pensamiento crítico en una conversación, especialmente porque mi pregunta favorita es el ¿Por qué?, lo cual tampoco me hace crear en la otra persona un pensamiento crítico, y me hizo ver que muy pocas veces, por no decir jamás, entro en una conversación reflexiva con alguien, así que en la semana después de la clase, me esforcé por entablar una con alguien que quisiera mucho , y por supuesto, escogí a mi novio y luego de que el me contara su día en la universidad y lo emocionado que había estado, empezó mi interrogatorio y la conversación fue algo así:

-Amor, ¿te puedo preguntar algo?

-Obvio

- ¿Que te hace feliz en general?

- Diría q mi felicidad proviene más de hacer todas las cosas que puedo hacer al máximo, y si hablamos de cosas que me puedan dar esa felicidad, pues serías tú, que me sacas de una monotonía y me das esa felicidad de disfrutar más cosas.

- ¿Y cómo sabes que lo que yo hago te da felicidad? ¿Esa felicidad la has comparado con lo que te hacen sentir otras personas?

- No puedo simplemente comparar la felicidad que tú me das con la de otras personas, porque la felicidad que me das es algo propio, no puedes sentir la misma felicidad o compararla con la de otra persona, no es algo que puedas calcular. Sé que me haces feliz por el hecho de que tenerte a mi lado me da esa emoción, esas ganas y ese deseo de buscar más y más contigo.

- ¿Y de qué forma podrías saber que lo que sientes no es una emoción instantánea?

- Porque ya he sentido emociones instantáneas y no se comparan a lo de ahora.

Y una vez cansado de tanta preguntadera, él me comentó que cual era el experimento que estaba tratando de hacer con él, y al principio no le quise decir para seguir aplicándolo en nuestras conversaciones diarias, pero mi deseo de que supiera lo que habíamos visto en clase con Cobos hizo que no me aguantara y le conté lo que era un metamodelo y de qué forma lo estaba aplicando en una charla con él, y desde ese día cada vez que le hago una pregunta que no tenga la palabra porque, se le hace rarísimo y me empieza a cuestionar si estoy aplicando el metamodelo con él.

Pero en realidad fue algo que me gustó mucho, porque solemos tener conversaciones muy vanas en donde no existe oportunidad de crear pensamiento crítico frente a todo y como mencionaba anteriormente, solemos estar tan afanados que ni nos fijamos en lo que nos preguntan ni en nuestras respuestas, así que entendí cuál era el propósito del metamodelo y cómo me iba a apropiar de el de la mejor manera para cualquier conversación de ahora en adelante en mi vida, por ahora, estaré trabajando en ponerle STOP a la pregunta “¿Por qué?.

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